viernes, 16 de junio de 2017

The legend of Zelda: Breath of the Wild, reseña.

Ha llegado este momento tan esperado de hacer una reseña de Breath of the wild.

                Esta nueva entrega de la saga Zelda es extremadamente recomendado a aquellos jugadores que odian los tutoriales plastas pero que aman explorar mundos extensos y resolver acertijos.
                Centrado en el gran público, este juego ofrece una historia central sencilla y para toda la familia, cualquiera es capaz de pasársela. No obstante, al margen de dicha historia, el juego ofrece muchísimo contenido que da para días y días de juego intenso.
                Como dato interesante, The Legend of Zelda ofrece el mundo abierto más grande jamás hecho en un videojuego, con un mapa de nueve kilómetros de diámetro repleto de puzles y misterios esperando ser descubiertos. Además, en cierto lugar al noreste del mapa, encontraremos una réplica de la espiral Jetty, obra del artista Robert Smithson hecha durante los años 70’; he de decir que el diseño de mapas de videojuegos siempre me ha parecido una versión más económica del Land Art, y ver la espiral Jetty en Hyrule no hace sino demostrar esto.

                Como crítica basura, mi objetivo es poner verde todo aquello que pasa por mis manos, pero he de reconocer que hacer eso con Breath of the Wild es una ardua tarea, no obstante, ningún videojuego es perfecto, por ello, haremos una lista con todos los defectos que he sido capaz de encontrarle:

                Fallo 1: Un problema con la comida. Breath of the Wild nos ofrece la posibilidad de asaltar un campamento de monstruos y luego utilizar sus utensilios para ponernos a cocinar brochetas en mitad de la intemperie. Sin duda es la parte más surrealista del juego, y la mayor parte de los objetos se han de cocinar para sacar a relucir su verdadero potencial. ¿Porqué digo que es surrealista? Pues porque muchos objetos solo llegan a recuperar medio corazón, y cuando tienes 15 corazones de vida, has de comer cantidades ingentes de comida en mitad de las batallas para aguantar en pie.

                Fallo 2: Muchos de los enemigos que encontramos campo a través serán bastante más difíciles de vencer que el propio Ganon, incluso tienen más vida que este. De hecho, la batalla final contra Ganon deja bastante que desear.  Si lo has jugado sabes de lo que te hablo.

                Fallo 3: La historia principal es muy corta. En caso de que decidas no saltarte ninguna de las cuatro bestias divinas, solo hay cuatro bosses sin contar a Ganon, y aunque haya un montón de santuarios repartidos por el mapa, los “templos” principales son cortos.

                Fallo 4: Todos los personajes se esfuerzan en caernos bien, son tan simpáticos que llegan a ser poco creíbles. Hyrule lleva 100 años siendo atacado por cuatro bestias gigantes y el mal hecho carne se encuentra encerrado dentro de un castillo amenazando destruir Hyrule por completo en cuanto logre escapar, simplemente no me creo que no estén todos amargados.

                Fallo 5: Las armas y escudos se rompen con solo mirarlas. Incluso podemos llegarnos a cargar el mismísimo escudo Hyliano si le echamos ganas. La única arma irrompible es la Espada Maestra, y solo se considera irrompible porque se regenera después de partirla en dos.

                Fallo 6: Link no va de verde. Es decir, podemos teñir de verde unos ropajes hylianos y creernos el héroe del tiempo con ellos puestos, pero al margen de eso, la única forma de conseguir el traje verde es completando todos los santuarios del juego o con Amiibos.

                Fallo 7: Se sacan de la manga los Orni. Nos dicen que estos existían ya desde hace diez mil años cuando solo han aparecido en The Wind Waker, juego en el que nos dijeron que los Orni eran una evolución de los Zora, pero en Breath of the wild conviven ambas razas.



                Fallo 8: Podemos rezar en las estatuas de la Diosa Hylia, y esta… ¿nos contesta? Según la cronología de la saga, Hylia renuncia a su divinidad e inmortalidad encarnándose en la princesa Zelda, por lo que ya no es una diosa y es absurdo que nos conteste.

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