viernes, 3 de noviembre de 2017

Super Mario Odyssey - Reseña sin Spoilers - ¿Realmente Imprescindible?


Suena como se siente el nuevo Mario Odyssey.

Ya hemos jugado al nuevo título del bigotudo ex-fontanero (Ya que Nintendo dice que ya no es fontanero), en el que en vez de pisotear a nuestros enemigos, los poseeremos y los utilizaremos cual vulgares títeres al puro estilo de Posesión Infernal.

Cansado de que Mario arruine sus planes de acosador sexual, Bowser decide huir del Reino Champiñón para recorrer el planeta en busca del mejor vestido de novia del mundo, el mejor pastel de boda del mundo, el mejor anillo de compromiso del mundo, etc. para celebrar su boda con la Princesa Saco De Cemento. Y Mario, como el chico bueno de la película, irá tras él, recorriendo amplios mundos abiertos en busca de coleccionables genéricos, en este caso llamados “Energilunas”.

La nueva zorrita sumisa de Mario se llama “Cappy”, una especie de fantasma sombrero capaz de cambiar de forma y de otorgar a su dueño el poder poseer a seres vivos. Creo que empiezo a entender porqué Luigi no quiso apuntarse a esta movida… En fin, que nos haremos con una nave espacial chulísima llamada Odyssey que utilizará las Energilunas como fuel para viajar de parodia racista en parodia racista en esta nueva aventura con aires de fanfiction mal hecho. Por el camino visitaremos lugares como New Dank City, en la que nos reencontraremos con Pauline, la chica que secuestró Donkey Kong en el clásico de recreativa (Aunque DK tampoco sale), o los Steam Gardens, un plagio de un nivel del Sonic Colors.

El juego bebe bastante de otros juegos anteriores como Super Mario Sunshine o Super Mario 64, no obstante, en vez de ir cumpliendo misiones en cada mundo, en Mario Odyssey tendremos que explorarlos a conciencia para encontrar centenares y centenares de Energilunas como si tuviésemos síndrome de Diógenes o algo. Los controles son bastante similares a los de Super Mario 3D World, aunque un poco más torpes.

 La campaña principal del juego se puede pasar en unas 5 o 6 horas, no obstante, el grueso de la partida se encuentra en el postgame, una vez nos hemos pasado el juego, el cual puede durar de 20 horas para arriba. Obviamente vamos a dejar cientos de secretos atrás en cada mundo abierto si nos centramos solo en pasarnos el juego y dejamos de lado la exploración, es parte del significado de “mundo abierto”, y el juego nos incita a seguir jugando y a conseguir muchos más coleccionables y objetos ocultos después de habérnoslo pasado. Incluso hay un par de personajes importantes que solo salen en los mundos ocultos desbloqueables en el postgame, algo que me parece realmente innecesario. Cabe destacar que, durante el postgame, el juego se va haciendo poco a poco más monótono hasta ser un completo muermo sin sentido.

En cuanto a estética, Super Mario Odyssey pierde bastante en relación a antiguas entregas, pues sacrifica el estilo cuqui típico del ex-fontanero para convertirse en una amalgama de conceptos que no pegan los unos con los otros, como si los diseñadores no se hubiesen puesto de acuerdo entre ellos y hubiesen hecho cada uno una parte distinta del juego por su cuenta para finalmente juntarlo todo en el popurrí sin sentido que es.

El juego se siente artificial en todo momento. Ya estamos acostumbrados a los bloques voladores y a las tuberías teletransportadoras convenientemente colocadas, pero Mario Odyssey lleva esto a otro nivel: los mundos parecen más parques temáticos hechos a la medida de Mario y sus nuevas habilidades que mundos reales que podrían existir dentro del mismo marco paradigmático que el ya conocido Reino Champiñón. Además, la cantidad de enemigos que podemos poseer a lo largo de todo el juego se puede contar con los dedos de las manos, hay muy poca variedad.

Otra cosa que me inquieta son los personajes con sombrero. Todos los NPCs del juego se pueden dividir en cuatro categorías: Jefes que no se pueden poseer, NPCs sin sombrero que se sí se pueden poseer, NPCs con sombrero que no se pueden poseer y NPCs con un sombrero que puedes quitárselo y poseerlos. Todos los NPCs amistosos llevan sombrero para que no puedas poseerlos, incluidos todos los Toad, como si supiesen de lo que Mario es capaz y se protegiesen de él.


¿Es Super Mario Odyssey un imprescindible para Switch? A pesar de todos los fallos, hay que reconocer que es un buen juego para pasar el rato, y, aunque no alcanza ni de lejos la calidad de The Legend Of Zelda Breath Of The Wild, el catálogo de Switch es demasiado reducido como para considerar a un Super Mario un juego no imprescindible, así que sí, Super Mario Odyssey sí es un imprescindible para Nintendo Switch.




Si aprecias mi trabajo, comparte mi artículo y no te olvides de dejar tu comentario.

Sígueme en instagram:

iris.noparadise

No hay comentarios: